Tradición oral

Transcripción y traducción

La trascripción de los contenidos –el volcado de la oralidad al soporte escrito– debe recoger todos los elementos tal cual se oyen en la grabación, respetando tanto fidelidad como legibilidad. Algunos programas de recolección de tradición oral invierten entre 40 y 60 horas para transcribir y editar una sola hora de grabación, lo cual es claro indicador de la complejidad del proceso.

Debido a tal complejidad, es importante decidir si vale la pena transcribir los contenidos grabados: muchas veces, las entrevistas no brindan mucha información rescatable. Los criterios para tomar tal decisión incluyen la evaluación de costos y recursos, la significatividad de la entrevista, la importancia del producto final que se derivará de la trascripción y la extensión de la audiencia final de tal producto.

En el caso de que se compruebe su utilidad, las transcripciones son valiosas por varias razones:

  • Son más fáciles de manejar que las cintas, pues pueden ser leídas más rápido, reproducidas y difundidas.
  • Son útiles para chequear datos con el entrevistado.
  • Pueden ser usadas por otros en el futuro con más facilidad (son distribuidas y analizadas más sencillamente).

La trascripción puede ser total, parcial (memorándum) o incluir únicamente una lista de palabras-clave o descripciones cortas acompañadas por tiempos o "tape numbers": ellos proporcionan la ubicación aproximada del contenido dentro de la grabación. La categoría a elegir es aquella que mejor responda a nuestros objetivos. Las más recomendadas son las transcripciones completas. Sin embargo, los memorándum son muy útiles y empleados, pues se elaboran rápidamente (revisando la grabación y usando las notas de investigación) y concentran toda la información valiosa.

La tarea de transcribir una grabación puede ser realizada por el propio investigador (lo cual es óptimo) o por un transcriptor profesional. Si bien la última opción ahorra tiempo al entrevistador, es la menos recomendable, dado el desconocimiento que el transcriptor tendrá sobre el contexto de la entrevista.

La trascripción se inicia con el nombre del proyecto, el nombre del entrevistador y el entrevistado, el intérprete, la fecha de la entrevista, dónde fue realizada, el nombre del transcriptor / traductor y el lado de la cinta. Es preciso numerar y usar un encabezamiento con el apellido del entrevistado en cada página, para evitar mezclas, pérdidas y confusiones.

Debe escribirse el nombre de la persona que habla (iniciales en mayúscula) al inicio de cada intervención. Asimismo, debe anotarse cada palabra dicha, aún cuando se repita. Suelen evitarse las expresiones como "ah" o "uh", y traducirse expresiones como "ajá" por "sí", y "uhum" por "no". Deben incluirse las interjecciones, las onomatopeyas, los silencios, las risas, los ruidos, los actos y los gestos (éstos últimos anotados en el cuaderno de campo del investigador durante la entrevista, consignando el punto de la cinta en el que tal evento ocurre). Tales anotaciones se incluyen, en la trascripción, entre paréntesis: "(pausa)", "(silencio)", "(risas)". Las pausas, así señaladas, permiten comprender, p.ej., que lo que se decía pretendía ser algo gracioso (y se esperaba la risa del oyente)... así como notar las pausas discursivas y las meditaciones.

Las palabras cuyo significado no se entienda, sea muy regional o incierto, se representan unidas a "?" (p.ej. "el hombre estaba destruido (?)"). Con respecto a estos términos, pueden incluirse notas al pie que aclaren el significado. Los comentarios propios se anotan entre corchetes: "[hace señas con las manos pero no se entiende]", "[señala un objeto pero no se lo distingue]", "[se cubre el rostro, en actitud de vergüenza]", "[parece no creer lo que dice]". Tales comentarios del investigador, al ser incluidos y así señalados, permiten comprender mucho mejor lo que está ocurriendo, y lo que se está diciendo.

En el caso de palabras inaudibles, se insertará "____". Si las palabras son varias, se anotará "____+". Si el fragmento inaudible es importante, se estimará el tiempo de duración del mismo, y se transcribirá "___...(20 segundos)".

El final de un lado de la cinta y el inicio de otro deben ser marcado en mayúsculas: "FIN CARA A", "INICIO CARA B".

En caso de lenguas distintas del castellano, debe emplearse un intérprete durante la entrevista (grabando la respuesta en lengua original y su traducción) y un traductor (a ser posible, distinta persona) para controlar la trascripción. Esto permite contrastar las interpretaciones y enriquecer el testimonio. Por otro lado, se está colaborando con la recuperación y conservación de palabras e ideas originales, muchas veces en trance de desaparición.

La traducción debe realizarse, en general, a partir de ideas completas, y no palabra por palabra (aunque esto último también pueda hacerse). La mejor forma es transcribir la cinta en el idioma original y luego traducir el texto escrito. Pueden marcarse ideas y palabras problemáticas por su significado y elaborarse notas a partir de ellas.

Una vez finalizada esta labor, es necesario volver a visitar al entrevistado para contrastar los contenidos escritos, controlar traducciones, reiterar partes mal grabadas y aclarar ideas mal comprendidas y términos desconocidos. Las observaciones que surjan a partir de esta revisión con el entrevistado deben anotarse en la trascripción con marcas especiales, que permitan comprender que tales conocimientos fueron agregados en una instancia posterior a la grabación.

Ya en posesión de la versión final, los materiales deben ser editados, de acuerdo a normas de estilo pre-seleccionadas, y almacenadas cuidadosamente y/o enviadas para su publicación. El proceso de edición de la trascripción permite corregir errores y dar un formato de lectura accesible para cualquier lector.

Finalizadas las labores de manejo de contenidos orales, es momento de redactar el informe final del proyecto. Este informe debe incluir la página del título, los reconocimientos (entrevistados, agencias financiantes, consejeros... en no más de un párrafo), introducción (qué se quería hacer con el proyecto, cómo se hizo y cómo se usaron los resultados, en un estilo general de no más de dos páginas), método (cómo se llevó a cabo el proyecto y qué metodología se empleó, investigación de fondo, métodos de consulta, consejo asesor, decisiones sobre elección de entrevistados, equipo, intérprete, traductores, pagos, verificaciones...), resultados (cosas aprendidas, fotos, nombres y fechas de entrevistas, nº de los casetes, bibliotecas o archivos en los que descansa el material original) y conclusión (repetir cuáles fueron los descubrimientos, si se alcanzaron los objetivos, qué se va a hacer con la información, cuál será el paso siguiente, y toda experiencia sobre el trabajo oral que sirva a otros). El informe permite recapitular sobre la labor realizada, evaluar los resultados y rescatar los principales avances y problemas vencidos.