Tradición oral

Las preguntas

El siguiente paso es el diseño de una lista de preguntas que guíe la entrevista. Es necesario que tal guía permita obtener la información buscada de acuerdo a los objetivos del proyecto, cubriendo los espacios vacíos detectados en el estado de la cuestión. Esta lista dará una organización sólida y una coherencia interna a la grabación. Sin embargo, la misma debe usarse en forma flexible: se pretende realizar una entrevista, y no un interrogatorio.

Generalmente, la lista de preguntas suele construirse durante el proceso de planeamiento del proyecto, basada en los objetivos del mismo y en la revisión bibliográfica. Sin embargo, la experiencia demuestra que, tras el contacto con la comunidad y con los entrevistados potenciales, la lista debe ser revisada, y en muchos casos, corregida o re-diseñada. Por ende, es altamente aconsejable construirla en esta etapa del trabajo, si bien pueden considerarse ideas válidas desde el inicio del mismo.

La naturaleza de las cuestiones vendrá determinada por el propósito de la entrevista. En líneas generales, la categoría de pregunta recomendada es la de tipo abierto, es decir, aquella en la que el entrevistado pueda responder en forma libre (en la categoría cerrada, las únicas respuestas posibles son sí y no, o la elección de alguna opción en un conjunto pre-determinado por el entrevistador). Con las preguntas abiertas se obtiene un caudal de información apreciable, y el flujo de la conversación se desarrolla en forma natural y relajada. En el caso de entrevistas biográficas, los interrogantes serán amplios, apuntando a algunas facetas destacables de la vida del entrevistado y permitiéndole explayarse al respecto. En el caso de entrevistas sobre una materia determinada, las preguntas deben ser más concretas (aún cuando sigan siendo abiertas).

Es recomendable enunciar cuestiones de estructura simple y directa, agrupadas en forma lógica, de manera que la entrevista siga un orden, y que tanto investigador como entrevistado puedan orientarse y percibir hacia dónde se dirigen. Las preguntas compuestas o con re-planteos múltiples ("multiple rephrasing") y salidas falsas ("false starts") son difíciles de comprender, de responder... y de transcribir. Si se pretende tocar un tema complejo o compuesto, se recomienda componer series de preguntas concatenadas que permitan analizar el punto en forma gradual. La descomposición de una materia complicada en sus componentes permite al entrevistado obtener puntos de referencia válidos a partir de los cuales rememorar y construir su respuesta. En caso de que salgan a la luz temáticas asociadas o aspectos no previstos, es recomendable anotarlas y volver a ellas más tarde.

Las preguntas deberían emplear un lenguaje sencillo y llano, evitando el uso de "jerga" tanto como el de conceptos teóricos (a no ser que tales "jergas" y teorías sean parte de la experiencia que se desea recoger). La memoria humana se mantiene sobre bases sustancialmente básicas. Por ende, es útil solicitar nociones muy sencillas (p.ej. descripciones, ideas someras...).

En realidad, las entrevistas dan un mejor resultado si, antes de llevarla a cabo, se envía un sumario de preguntas al entrevistado. El punto es dar tiempo a la persona para pensar sobre gente, ideas o eventos sobre los que quizás no ha pensado durante mucho tiempo. Si se realiza tal práctica, debe advertirse al sujeto que el cuestionario es solo una trama básica o guía, que no se trata de una encuesta fija y cerrada y que hay libertad suficiente cómo para que surjan muchos otros puntos.

Un entrevistador bien preparado sabrá cuáles son los vacíos de conocimiento que quiere completar con la entrevista, y, por ende, dirigirá consecuentemente sus preguntas hacia esas áreas vacías. La entrevista no proporcionará información enciclopédica, o definiciones concretas. En las respuestas quedará incluida –como ya se ha señalado– mucha subjetividad y muchos silencios. Sin embargo, todo ello puede completarse en una instancia posterior, con otros materiales informativos o documentales, o con otras entrevistas (con el mismo u otros entrevistados).

Un hábito recomendable es el de incluir algunas preguntas cuyas respuestas sean ya conocidas. Estos interrogantes funcionan como "marcas" para comprobar y juzgar el valor y la certeza del relato del entrevistado. Por otro parte, el enunciado de las preguntas no debe incluir juicios o tendencias que influyan abiertamente sobre la respuesta. Por último, la lista-guía debe proporcionar la oportunidad de realizar "preguntas de seguimiento", es decir, preguntas que nazcan a partir de una respuesta determinada y que no hayan sido consideradas previamente. Tales interrogantes permiten "seguir" una temática no prevista, que saltó al tablero durante el proceso de grabación.

Es bueno probar primero las preguntas con asesores de "la otra cultura" (sensibilidad cultural): tal actitud ayuda a ser considerado con lo que es aceptable para "el otro", y a ser respetuoso con edades y géneros.