Tradición oral

¿Una clasificación?

A pesar de la visión más o menos clara y coherente que pueda tenerse sobre la tradición oral, ésta no deja de presentarse como una especie de conglomerado mixto de elementos en el cual convendría poner un poco de orden a través de un análisis tipológico riguroso. Este punto de vista empujó al africano Aguessi (1984) a proponer un ordenamiento tipológico. Este autor distingue cinco grupos:

  • Los cuentos, los proverbios, los dichos, las canciones, las parábolas, los sainetes, las leyendas, las tradiciones familiares y las historias de familias y pueblos. Son elementos que una cultura popular mantiene como parte de su vida cotidiana, usándolos como factores indispensables para su socialización.
  • Topónimos y antropónimos que vinculen la historia del grupo a los lugares que ocupa.
  • Artesanado, danzas, instrumentos musicales, costumbres, cocina, pintura, teatro, alfarería, bajorrelieves... Hay aquí la consignación de un cierto lenguaje social.
  • Fitoterapia y psicofitoterapia, es decir, la farmacopea y los curanderos.
  • Mitos y elementos culturales canalizados por los relatos y ritos religiosos.

Por su parte, Laya (1972) analiza la tradición oral por su forma, distinguiendo prosa, prosa rimada y prosa cantada. Tales formas, a la vez, pueden ser libres (cuentos, epopeyas...) o estereotipadas (cantos rituales, códigos esotéricos, poemas épicos...). A la vez, pueden ser históricos (genealogías, crónicas, relatos históricos...), poemas épicos, líricos o pastorales; cuentos, fábulas y teatro; textos religiosos... Además, pueden analizarse de acuerdo a la profundidad del conocimiento (tradiciones populares, tradiciones eruditas) o a la profundidad y extensión temporal de la tradición (leyendas de creación, historias de una familia...).

Por último, Vansina (1961) analiza la tradición oral desde un doble punto de vista (forma y contenido) y la organiza en cinco categorías: fórmulas, poesía, listas, relatos y comentarios.

Por instructivas que sean estas clasificaciones y otras tantas, Cauvin (1980) escribe, para el caso africano, el siguiente comentario:

Al margen de algunos grandes géneros representados en todas partes, cada etnia, cada lengua tiene sus propios tipos de textos. Es, por ende, inútil o incluso imposible hacer una descripción exhaustiva o perfectamente exacta de tales géneros a través de África. Cada cual está invitada a estudiar el que existe dentro de su propia tradición.

Si bien en cierta forma tales clasificaciones resultan orientadoras dentro del universo de las expresiones habladas, confuso por su propia riqueza, quizás el ejemplo africano pueda extenderse a nivel mundial en general y al caso latinoamericano en particular.


Bibliografía citada
  1. Aguessi, H. (1984). "La tradition orale, modèle de culture". En La tradition orale, source de la littèrature contemporaine en Afrique. Dakar: Nouvelles Editions Africaines, pp. 44-54.
  2. Laya, D. (1972). La tradition orale. Problématique et méthodologie des sources de l´histoire africaine. Niamey: CRDTO.
  3. Vansina, J. (1961). De la tradition orale. Essai de méthode historique. Tervuren: Musée Royale de l´Afrique Centrale.